¿Qué significa la palabra sano?

La palabra sano suele asociarse con comer frutas y verduras, hacer ejercicio y evitar ciertos alimentos. Pero “ser sano” no se ve igual para todas las personas. Lo que apoya el bienestar de alguien puede ser inviable, o incluso perjudicial, para otra persona.

Hay quien no tiene hambre al despertarse, quien no puede dedicar horas a cocinar, o quien no puede acceder a los llamados “superalimentos”. ¿Significa eso que no puede llevar una vida sana? Claro que no.
Ser sano también es vivir sin estrés excesivo, respetar tus señales corporales, cuidar tu salud mental y adaptarte a tu realidad.

Nuestra alimentación no debería ser una fuente de estrés. Comer es solo una parte más de nuestro día, no el centro de él. Tampoco deberíamos castigarnos por lo que comemos. Un ejemplo común en consulta es pensar: “como hoy comí postre, mañana haré más ejercicio”. Pero ¿de dónde viene esa idea? ¿Por qué consideramos que disfrutar un postre es “malo” y que debemos compensarlo?

Ni el postre ni el ejercicio deben verse como castigo o premio: ambos pueden ser fuentes de placer y bienestar. A veces un postre reconforta; otras, el movimiento nos llena de energía o calma. La vida —y la alimentación— no son blanco o negro, ni existen alimentos buenos o malos.
Aprender a hacer las paces con la comida y el movimiento trae mucha más salud que vivir en restricción constante.

La salud se construye desde la flexibilidad, no desde la exigencia.
Si quieres trabajar en este equilibrio y entender qué es sano para ti, puedes escribirme y lo exploramos juntas/os.

La salud se construye desde la flexibilidad, no desde la exigencia. Si quieres hacer las paces con esta idea y entender qué es sano para ti, puedes escribirme y lo trabajamos juntas/os.

Comer regularmente, alimentar a tu cuerpo con compasión y permiso son principios fundamentales de un comedor intuitivo

– Sumner Brooks & Amee Severson

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